26/07/2024

Calicatas con la máxima concentración

El II Curso Concurso Nacional de Descripción y Clasificación de Suelos, celebrado este mes de julio en Valencia, ha sido un todo un éxito. Así nos lo comunica nuestra colegiada Sara Ibáñez, vicepresidenta de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo e integrante de la comisión que ha organizado el certamen. Aunque publicamos en esta previa la mecánica de este curso concurso, os la recordamos: siete equipos de otras tantas universidades españolas, formados por estudiantes de los primeros cursos de agronomía, forestales y biología, han pasado una semana a Valencia. Durante tres días han recibido clases teóricas sobre composición de suelo, el jueves salieron al campo para aprender a clasificar suelos y el viernes competían para ver quién los clasifica mejor. Los ganadores representarán a España en el I European Soil Judging Contest, que se celebrará en 2025.

Una semana muy intensa

“La experiencia ha sido muy buena, hemos pasado una semana muy intensa, pero ha valido la pena el esfuerzo, nos hemos movilizado muchas personas entre profesores, organizadores y colaboradores, ha participado gente muy dispuesta a aprender y todos han salido diciendo que han aprendido mucho. A los alumnos, este tipo de ciencia les gusta, porque es diferente y a todos nos gusta competir de una manera divertida”, explica Sara Ibáñez.

Este es la segunda vez que se que se celebra este curso concurso en España. La primera tuvo lugar en Lleida justo antes de la pandemia, por lo que al año siguiente no se volvió a celebrar y se paralizó la iniciativa. “Somos un poco novatos en este tipo de certámenes, en los que países anglosajones como EEU, Reino Unido o Australia tienen una larga tradición”, afirma Sara.

Alumnos de primeros cursos

Los alumnos que han participado en este certamen pertenecen a los primeros cursos de agrónomos, forestales y bología. Y han vivido una experiencia inolvidable. Luz Carrillo es alumna de primer curso de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural de la UPV. “Yo ya estaba de vacaciones. Sara me contactó y me preguntó si quería participar en un concurso nacional con otras universidades porque tenía buena nota en su asignatura. Me explicó en qué consistía y me hizo ilusión, fue emocionante”, relata Luz, que valora mucho la experiencia vivida. “Mis conocimientos sobre suelo eran básicos, y el concurso fue muy en profundidad. Meterse en el mundo del suelo, algo muy inexplorado para mí, fue muy interesante, una experiencia increíble, he conocido a gente de muchos lugares de España y he conectado con una parte de la agronomía que no conocía. Ahora le doy más importancia al suelo”.

Según nos cuenta Sara Ibáñez, “han participado siete equipos, cuyos miembros no se conocían, pero al llegar aquí se han encontrado muy integrados. Han tenido un entrenador que les ha guiado y de esa manera y no se han sentido tan desamparados, porque para todos los participantes era un mundo completamente nuevo. Han sido tres días muy aprovechados en un ambiente universitario y dos días de campo viendo calicatas, algo muy diferente a lo que están acostumbrados los alumnos”.

Un silencio sepulcral

La vicepresidenta de la SECS nos cuenta una anécdota que define muy bien el ambiente que se ha vivido: “El día del concurso había dos clasificaciones: por equipos e individual. Los equipos hablaban entre ellos. Pero en la prueba de individual, los participantes estaban muy concentrados y el silencio era sepulcral, algo que en clase es imposible de conseguir. A los entrenadores y los organizadores que estábamos por allí, nos pidieron que nos alejásemos porque les molestábamos al hablar”. Algo que considera un logro importantísmo: “Hemos conseguido interesarles, y en una sociedad con tantos estímulos es difícil que pase eso”.

Luz Carrillo nos narra su experiencia dento de la calicata: “Éramos grupos de cuatro, y dos por grupo observábamos durante diez minutos las distintas texturas, colores y componentes que se pueden testear, de manera visual, en primera instancia. Después, con las muestras de suelo describíamos textura, estructura, color, y lo clasificábamos según la guía. Cuando teníamos más clara la composición podíamos clasificarlos según la clasificación de FAO o de World Reference. El suelo que más me llamó la atención estaba cerca de unos arrozales donde se veía muy bien la cantidad de materia orgánica”.

La estudiante hace balance de la experiencia: “Me llamó mucho la atención la compleja preparación previa, y aunque los profesores lo hacían parecer simple, había una gran organización, que fue correspondida con un gran compromiso de los alumnos”.

En la clasificación por equipos, el primer puesto fue para la Universidad de Granada, el segundo para la Politécnica de Madrid y el tercero para la UMH. Los alumnos María Higueras (Granada), Aitana Jiménez (Lleida), Lucía Márquez (Madrid) y John Sebas (Elche) formarán el equipo que participará en el I European Soil Judging Contest, que se celebrará en 2025 en Alicante, organizado por la UMH.

Hermandad

Sara Ibáñez subraya la vertiente humana del proyecto: “Hemos trabajado juntos, hemos ido juntos en autobús, hemos comido juntos, y eso crea una especie de hermandad, y uno de los objetivos del concurso es que se conozcan estudiantes de diferentes lugares, que más adelante coincidirán en congresos y harán divulgación del conocimiento, algo que está en el ADN de la SECS”.

Para finalizar, nuestra colegiada quiere recalcar la importancia de los patrocinadores, sin los cuales “este curso concurso no hubiera sido posible”. Y nos pide que los citemos a todos: Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante, Cátedra Fertinagro Biotech de la UPV, Optima Soil, Grupo Tragsa, Renovalia, Certis Belchim, Cajamar, CVER, AVA, CIDE, Ajuntament de Gandia, Ajuntament de Catarroja, Ajuntament de Torrent y Ajuntament de Picassent, ETSIAMN de la UPV, Facultad de Ciències Biològiques de la UV y universidades de Elx, Madrid, Lleida y Granada.